Capitulo
1
Un nuevo comienzo
Hoy parecía que iba a hacer uno de esos tantos días aburridos, pero como dice ese dicho “nada es lo que aparenta ser”. No sabía que en ese mismo día mi vida iba cambiar, literalmente.
Mi nombre es Lin, tengo 17
años y vivo con mi tía. Mis padres están de viajes de negocios, o eso es lo que
me dijeron. Soy hija única, no tuve ni una mascota para hacerme compañía ni
siquiera un pez, que es más fácil de cuidar. Está mañana me desperté muy
nerviosa, iba a empezar las clases en otro instituto, no conocía a nadie en
esta ciudad. Mi tía había sido transferida a la capital, y tuve que dejar mi antiguo instituto y amigos
para comenzar una nueva vida. Dejando a un lado eso, no sabía que usar para ir
a clases, me mire en el espejo empecé a
hacerme peinados, la cola de caballo, dos trenzas pero ninguno me gusto, así que
me deje el pelo suelto, lo prefiero así, antes que tener la cabeza estirada por
un moño. El peinado ya estaba, ahora solo faltaba la ropa. Mirando en el
ropero, saque lo que más me gustaba, un pantalón jean y una blusa con bolados
color violeta. Estando lista, baje a desayunar.
Mi tía, es una maestra en la
cocina. En la mesa estaba servido el café con leche y unos pastelillos rellenos,
que era lo que más me gustaba, también para
otra elección tenia jugo de naranja y unas tostadas con mermelada y
queso. Nos sentamos a desayunar, y como todas las mañana teníamos una pequeña
charla.
-¿Estas nerviosa por tu
primer día clases?- dijo mi Tía
- No mucho – le conteste, pero en verdad
estaba tan nerviosa que mi piernas parecían gelatinas.
Terminamos de desayunar, mi tía
dio un salto de la mesa y dijo - ¡SE HACE TARDE!- Dirigiéndose a la puerta para
sacar el auto. Agarre mi mochila y algunos libros que estaban en el sillón y me
dirigí al auto. En el trayecto, no dije ni una sola palabra, de repente nos
detuvimos, lentamente gire mi cabeza hacia la derecha y vi un edificio
encercado.
-
Llegamos- dijo mi tía, con una sonrisa
Esperamos que el timbre de
entrada sonara. Cuando lo escuche mire al piso y suspire, sentí una pequeña
palmada en mi espalda, mire a mi tía -
toda va a salir bien – dijo , esas palabras me calmaron y con una delicada
sonrisa me despedí. Baje del auto, y di el primer paso a dirección al instituto,
ahora solo faltaba llegar a la puerta y atravesarla. Al llegar, quede tildada
no sabía cómo me iban a recibir y si mis nuevos compañeros eran amables, otra
vez mis piernas empezaban a temblar. Tome valor, estaba decidida a pasar,
cuando alguien más abrió la puerta, cuando me di cuenta de lo que paso ya
estaba en el piso, abrí los ojos y vi una mano tendida para ayudarme a
levantar, agarrando mis cosas muy enojada le iba a contestar, cuando de repente
lo vi, estaba tan avergonzado que estaba más rojo que un tomate. Me dio ternura
al verlo así. Era un chico alto, delgado, de ojos color miel y pelo rubio, su
piel era blanca, aunque ahora parecía un semáforo, por ese tono de rojo.
- ¿E-estas bien? – me
pregunto, con una voz tímida.
-Sí, estoy bien, aunque me
duele un poco el pie – le conteste.
Miro al suelo y volvió a levantar su cabeza.
-D-discúlpame no sabía que
estabas allí- dijo
.-No pasa nada – le dije con una sonrisa. – me
llamo Lin, soy la nueva estudiante.
Volvió a sonreír, ¿le habrá
parecido gracioso mi nombre?, de la vergüenza por no saber lo que dije, me
sonroje.
-Hola me llamo Nathaniel,
soy el delegado principal- dijo-. – La directora me encargo que te diera la
bienvenida-.
Mientras lo veía, pensaba en la bienvenida que
me había dado, tirándome sin querer al suelo.
Pasamos adentro y me mostro el lugar. Al
llegar a una sala, pasamos.
-Estas es el aula de
delegados, cuando necesites algo solo pedídmelo, yo voy a estar aquí- dijo.
-Está bien – le conteste.
Salimos del aula.
– Esto es todo, aquí tienes
tus horarios de clases y bienvenida al Instituto Amoris- dijo entregándome un
papel, cuando estaba a punto de agradecerle el recorrido ,ya se había ido.
Camine por el pasillo hasta
llegar a una puerta que se dirigía al patio. El patio era un lugar muy
tranquilo a diferencia de mi antiguo instituto. A lo lejos vi a alguien, sin
pensarlo ya estaba caminando hacia él. Con una alegría le dije hola, pero no me
escucho, me pare enfrente de él y con las manos moviéndola de lado a lado le
dije otra vez:
-¿hola?-me vio y me respondió.
-Hola- seriamente.
-Me llamo Lin, soy la nueva
estudiante- tendiendo mi mano para que me saludara.
Me quedo mirando y lo único que dijo fue:
–que tal-
Me dio calambre en mi brazo esperando a que me
saludara, me pare firmemente y le dije:
– Es de mala educación dejar a alguien que te va
a saludar esperando-.
Creo que lo hice enojar, levanto su mano y con
un tono muy fuerte me dijo
-¡Tú has venido a aquí, yo no te he pedido que
vengas y que me saludaras. Ahora que ya lo sabes déjame tranquilo y lárgate! –
. Me quede sorprendida, dándome media vuelta,
me fui por la dirección que viene, no sé por qué lo hice, pero
inconscientemente volví otra vez en donde estaba y le dije:
– ¡No puedes tratar a alguien así solo porque
quiso saludarte, no te conozco, pero por la forma que recién me trataste me di
cuenta que eres un chico muy mal educado y gruñon!-.
Sin darle tiempo a que me contestara me fui,
me sentí más tranquila, nunca me había quedado callada y no iba hacer la primera vez.
Volví entrar al pasillo, me sentía tan enojada que
no podía pensar en qué dirección caminaba. A lo lejos escuche una voz, me
detuve y mire a ver quién era. Era una chica, que parecía alegre en conocerme.
– ¡Hola!- me dijo con una tono de felicidad.
-Hola- le respondí.
–Eres la chica nueva ¿verdad? - pregunto
–Sí, me llamo Lin- le
conteste.
-¡Hola, soy Natalie!, un gusto de conocerte,
¿te puedo hacer una pregunta?- , me dijo con una cara de preocupada.
-Si, ¿Qué pasa? – le conteste.
-¿Estas bien? ¿Pareces un poco molesta?- me dijo.
Era el primer día y alguien ya se podía dar
cuenta de cuando estaba mal.
– Un chico muy mal educado me hizo enojar – le
conteste.
-¿Un chico mal educado?- me respondió con un
gasto de asombro.
–Sí, el chico que está en el patio, el que
esta vestido como si fuera un músico de rock y que tiene el pelo de un extraño
color rojo- . Le respondí.
Me miro y sonrió como si estuviera un poco
aliviada, ¿de qué se estará riendo?, no es nada gracioso que te traten mal.
–Él es Mark. No es muy amable con algunas
personas, pero es muy bueno, solo hay que saber tratarlo- me dijo con la misma
sonrisa con la cual me saludo.
– ¿Tu lo conoces muy bien?- le pregunte.
–Sí, él es mi compañero de clases y también mi
amigo desde que éramos chicos, y también ahora será tu compañero- me respondió.
Se escuchó el timbre, era hora de entrar a las
aulas, le pregunte a Natalie donde tenía que ir, fuimos al aula A, que era el
primer salón que se veía. Entre, no había muchos compañeros. Mientras la
directora daba un discurso, todos los que estaban ahí me comían con la mirada,
cerraba los ojos y pensaba en no tener nervios, sino, mis piernas iban a
temblar.
-Alumnos, hoy tendremos a una nueva estudiante.
Srta. Lin ellos serán sus nuevos compañeros- dijo la Directora.
–H-hola- dije con la mirada en el suelo.
–No este nerviosa, allá
hay un asiento, el que está a lado del Señor Nathaniel- me dijo sonriéndome.
Dirigiéndome a mi lugar, escuche voces de
chicas que murmuraban, al llegar me senté. La directora se retiró y empezamos
la clase de literatura.
Terminada la clase,
todos nos retiramos del aula, cuando estaba a punto de salir, alguien me tomo
del brazo.
– ¿Así que eres la nueva?- me dijo con una
pequeña mirada asesina.
–Sí, me llamo Lin- le conteste.
-Si ya se tu nombre,
por si no lo recuerdas la Directora te presento. Me llamo Brigitte, ellas son Lucí
y Carla-.
Eran las chicas que estaban murmurando.
-Hola- les dije a las tres con una
sonrisa.
–No te hagas la
buena, sé que quieres quitarme a mi hermano- me dijo Brigitte.
-¿Tu hermano?- poniéndome a pensar de quien
estaba hablando.
–Sí, mi hermano
Nathaniel, igual de que me preocupo, mi hermano nunca se fijaría en alguien
como tú, eres tan común- me dijo con una sonrisa burlona y se marchó.
No puedo creer que esa chica sea la hermana de
Nathaniel, son tan diferentes, él es bueno y gentil, y ella es la clásica bruja
de los cuentos infantiles. Caminando hacías los casilleros, escuche un grito
muy familiar, me estaba llamando. Gire a ver quién era,
-¿¡Pero que!?- grite.
Era Jhon, mi antiguo compañero de clases.
- ¡Hola Lin!-me dijo abrazándome.
- ¡Hola John! , ¿Qué
haces aquí?- le pregunte.
Me miro fijamente a los ojos, me tomo de la
mano y me dijo:
– Me vengo a despedir de ti-.
-¿Despedirte? Pero si ya nos habíamos
despedido, cuando me retire del instituto- respondí
. –Si lo sé- me dijo
con tristeza.-Pero esta despedida es definitiva, mi papá me va a llevar a una
escuela militar, dice que me falta carácter y no me quería ir, sin verte otra vez,
y poder entregarte esto-.
Escondido tenía un
oso con un corazón en la mano, me lo entrego
– Espero que no te olvides de mí, eres mi gran
amiga y yo...-
Cuando estaba a punto
de decirme, apareció su papá, le grito que ya era tiempo de irse. Con lágrimas
en los ojos se fue, sin terminar lo que me quería decir. Él era mi mejor amigo
en el anterior instituto, hacíamos todo junto, en la hora de recreo, comíamos
galletas aunque no soy muy fanática de los dulces.
Después de recordar
esos momentos, sentí una nostalgia, la verdad que si voy a extrañarlo. Cuando cerré
mi casillero apareció el terror de todos los cuentos, la bruja, y con su dúo de
amigas.
–Así que ese es tu novio – dijo.
-No, no es mi novio, es un amigo que se vino a
despedir- le conteste con una mirada tan
seria, a ver si dejaba de pensar cosas que no eran.
–La verdad que no parecía tan tu amigo cuando
te tomo la mano, pero me alegro que elijas novios así, que se parecen mas a ti
de simples, ahora apártate de mi camino que quiero pasar- .
–No, no puedes mandarme y me voy a quedar
aquí- fue una mala idea responderle
– ¿Así que no te vas a mover?, ya lo veremos-
me empujo y paso como si nada, Lucia y Carla se rieron y la felicitaron.
No lo podía creer, primer día y ya dos
personas me habían hecho enojar. Me senté un rato en el suelo, a pensar que
podía hacer, si le contaba a Nathaniel de lo que me hiso su hermana o quedarme
callada para que no tenga problemas, ¿pero que estaba pensado?, ella se
comporta así y tiene que hacerse responsable de su acciones. Fui directo a la
sala de delegados y allí estaba el.
–Hola Nathaniel- le sonreí -¿Podemos hablar?-
le pregunte.
–Hola Lin, ¿Si que pasa?- pregunto
. Estuvimos hablando
de lo que paso con Brigitte y reacciono un poco mal.
-¿! Como es posible
que mi hermana te haya dicho eso ¡?- me contesto, mientras se agarraba con una
mano la cabeza.
–Sí, es la verdad tu hermana me dijo que no me
acercara a ti y hace un rato cuando estaba en los casilleros, me empujo- .
– ¿¡Te empujo ¡?- preguntó sorprendido y
enojado
. –Si, por favor habla con tu hermana, para
aclarar esto- dije.
–Si voy a hablar con
ella, ¿pero tu estas bien? – preguntó
-Sí, estoy bien
gracias por preguntar- le dije con una sonrisa – Te dejo hacer tus cosas, nos
vemos más tarde Nathaniel- dije saliendo del salón
. –Hasta luego
Lin- me respondió.
Al cerrar la puerta, me tropecé con alguien,
era Mark, me miro y me agarro del brazo para que no me fuera.
-Podemos hablar-me
dijo.
–Sí, si prometes ser un poco más amable-.
Miro al piso y con una sonrisa me dijo:
–Está bien, como
quieras, pero si tú prometes no ser tan infantil-
. – ¿Infantil?, ¡yo no soy infantil!-le grite,
puso su mirada en mis ojos. -Tal vez un poco- dije, tocando mi cabello.
Volvió a sonreír pero esta vez con una sonrisa
media traviesa.
-Bueno ¿de que quieres hablar? – Le pregunte.
– Quería pedirte disculpas por haberte
gritado- me dijo, mirando para los costados, tratando de evitar mi mirada.
Me reí y le respondí:
–Está bien te disculpo- no le dije que se mira
a los ojos cuando se pide disculpa, no quería pelear otras vez con él.
Dicho esto se fue, me
quedo pensado de por qué vino a pedirme disculpa si tiene un carácter pesado.
Natalie apareció y me pregunto si Mark había venido hablar conmigo. La mire y
con una risa le dije:
– ¿Fuiste tú quien le dijo a Mark que viniera
a pedirme disculpas?-
. –No, yo solo le
dije que estabas enojada porque te había tratado mal. Me alegra saber que te
pidió disculpas, eso te demuestra que a veces puede ser bueno- dijo juntado sus manos.
–Tienes razón-añadió.
El timbre volvió a
sonar, era la hora de la clase de matemática. El tiempo paso rápido, de tantos
números me había empezado a doler la cabeza. Sonó el timbre de salida, pero
antes de irme, me dirigí a la biblioteca a buscar un libro de matemáticas,
caminando hacia allá, me fui despidiendo de los compañeros que me encontraba.
Al llegar, me puse a buscar el libro, mientras lo buscaba me encontré con
Nathaniel.
– ¡Hola de nuevo! , ¿Qué haces aquí?- le
pregunte.
–Hola Lin, estoy buscando una novela para
distraerme en casa, ¿Qué estás buscando? Tal vez te pueda ayudar- dijo.
Le sonreí y le dije:
-Estoy buscando un libro de matemáticas- .
–Espera aquí, yo te traigo
uno- dijo mientras buscaba en las repisas.
Mientras lo esperaba, pensé en que rápido
había pasado el día.
– ¡Aquí esta! Dijo
Nathaniel.
–Gracias- le respondí.
–Bueno ya me tengo que ir, mi tía me debe estar esperando, gracias de nuevo,
nos vemos mañana-. Dije.
Nathaniel sonrió.
Afuera en el instituto,
estaba mi tía esperándome. Subí lo más rápido que puede.
-¿Cómo te fue en tu primer día?- me pregunto
–Tranquilo, conocí a varias personas, hasta
hice una amiga y una enemiga- mirando por la ventana.- Pero después te voy a
contar, ahora podemos ir a casa, estoy un poco cansada-.respondió
–Sí, vamos- dijo poniendo el auto en marcha.
Al llegar, fui directamente a mi habitación, deje mi mochila y los libros en
una esquina, y me acosté a pensar en todo lo que había pasado, desde el momento
en que conocí a Nathaniel hasta la
discusión con Brigitte.
Después de cenar, me
fui a dormir, esperando ansiosa el siguiente día.
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