domingo, 31 de julio de 2016

Capitulo 2

Capítulo 2

Descubriendo el Instituto

Era ya de mañana, me quede una rato en mi cama pensado en que cosas me puede pasar hoy, mire el reloj, se estaba haciendo tarde ya eran las seis y media de la mañana, faltaba una hora para que comenzaran las clases. Salte de mi cama y fui directo al baño, me lave la cara y me dirigí al ropero a buscar mi ropa. Estando peinada y cambiada, baje al comedor para desayunar. Pero al llegar me encontré una sorpresa, en la mesa no había nada para comer, solo una nota de mi tía, diciéndome que salió temprano al trabajo.
-Genial, ahora voy a llegar más tarde al instituto- me dije a mi misma.
Sin perder tiempo empecé a buscar algo para comer y lo único que encontré fueron galletas glaseadas, -Bueno, algo es algo-  comí cinco galletas con un vaso de leche, mire de re ojo el reloj, ¡ya eran las siete!, tan rápido como pude, ingerí esas galletas, agarre mis cosas y me fui corriendo al instituto.
Al llegar, todos ya habían entrado, llegue solo cinco minutos tarde, estaba tan cansada, no había corrido así desde que el perro, que tenía mi antigua vecina me quería morder. Entre sin hacer ningún ruido, por suerte aun la clase no había comenzado. Me acerque a Natalie.
– ¡Hola Lin! , ¿Ya decidiste en que club te vas a anotar?- me pregunto.
- ¿Club? - .pregunte anonadada
 –Sí, el instituto tiene dos clubes, uno de música y otro de baloncesto, el año pasado había uno de jardinería, pero casi nadie se había anotado, así que lo cambiaron por el de música. Y ahora qué sabes, ¿en cuál te vas anotar?-. Dijo con una sonrisa.
Obviamente me gustaba la idea de hacer deportes, pero me llamo más la atención el club de música.
 – Me voy a inscribir en el club música, será divertido- le conteste.
 Con una cara un poco triste me dijo:
 – Pensé que te ibas a inscribir al de baloncesto, yo estoy allí, podríamos haber estado juntas-.  Le dije que yo no soy muy buena para los deportes. Me miro y con una sonrisa me dijo – Está bien no pasa nada, espero que te diviertas en el club- . Dijo
 –Igualmente- le conteste.
Se escuchó un mensaje de La Directora por la alta voz.
 –Los alumnos que se hayan inscrito en el club de baloncesto, por favor dirigirse al gimnasio y los que se inscribieron en el club de música permanecer en el aula. Gracias-.
 Se retiraron casi la mitad de la clase. Mientras esperaba que viniera el chico encargado del club de música, apareció Brigitte, muy enojada.
 -¡Como te atreves a ir quejarte con mi hermano!- . Dijo gritando
 –Era lo que tenía que hacer, te tienen que poner un alto y tienes que dejar de compórtate como un princesa- le respondí.
 Me miro, con una sonrisa.
– ¿Así que crees que soy una princesa?- Dijo riéndose – Por lo menos te das cuentas de que somos muy diferente, yo estoy aun nivel más alto, mientras que tú, estas por el suelo-.
 Cuando estaba a punto de contestarle, el encargado del club de música ya estaba entrando al aula, así que me contuve y me senté.
 –Hola alumnos, mi nombres es Jeremy y seré el encargado de este club- dijo.
 No parecía un hombre mayor, si no alguien como de mi edad. Era alto, su pelo era castaño claro y tenía ojos verdes. Como era de esperarse, Brigitte, ya lo estaba comiendo con los ojos. Nos presentamos todos, en el aula estábamos, Lucí, Carla, Brigitte, dos alumnos más y yo. Terminada la hora, todos salieron del aula, yo me quede sentada, mirando la ventana que daba hacia el patio, de repente una mano se apoya en mi mesa, miro hacia arriba y era el profesor.
 – ¿Se le ofrece algo?-le pregunte.
–Si Srta., me haría el favor de ir a pedir unas hojas, y tizas-. Contesto con una sonrisa
–Sí, ahora mismo se las traigo-. Le respondí, poniéndome de pie.
Salí del aula, y pensé ¿en donde iba a pedir hojas y tiza?, recordé que Nathaniel, me podía ayudar. Fui hacia la sala de delegados.- ¡Hola Nathaniel!- , del susto Nathaniel tiro todas la hojas que tenía en su mano.
–Yo te ayudo- Dije, responsable por lo que había sucedido.
 Cuando terminamos de levantar todo, Nathaniel suspiro
 – ¿Se te ofrece algo Lin?- Dijo.
 –La verdad sí, pero primero discúlpame por haberte asustado, no fue mi intención- le dije un poco avergonzada.
 –No pasa nada- me dijo con una sonrisa -¿Qué es lo que buscas?- me pregunto.
 –Hojas y tizas- le respondí.
Se dirigió a un cajón y saco las cosas, regreso en donde estaba y me las entrego.
 – ¡Gracias!, mm ¿Nathaniel te puedo preguntar algo?- Dije pensativa
 –Si-, me contesto.
-¿participas en algún club?-. Pregunte
 –No, estoy demasiado ocupado para estar en algún club- Dijo.
 –Ahh bueno, gracias otra vez-.Dije
 Me retire de la sala y regrese al aula, le entregue las cosas al profesor, y volví a mi asiento. Pasaron los segundos, los minutos y las horas. Al terminar la clase, me despedí del profesor y me retire del aula. Fui al patio, para estar un poco tranquila. Para mi sorpresa estaba Mark, lo fui a saludar.
–Hola, ¿cómo estás?- le pregunte.
 –Hola, no estoy de humor, quiero estar solo- me dijo seriamente.
 Volvimos a la normalidad, era tan distante y serio como es él. Entre al pasillo y me encontré a Nathaniel, creo que también él estaba enojado, me acerque y le pregunte:
-¿Pasa algo?- . Me miro
 – Si, ese chico es tan inmaduro- me respondió con un tono medio elevado.
 Cuando me dijo inmaduro, pude darme cuenta a quien se refería.
 – ¿Que paso con Mark?- le pregunte.
 –Tiene que firmar un justificante por sus ausencias a clases, y no lo quiere hacer- Dijo.
 –Pero ¿eso no lo tiene que firmas sus padres?-.Pregunte
 –Mark esta emancipado, ya no depende de sus padres- me contesto.
 –Si quieres te puedo ayudar- Dije
 Me miro sorprendido
– De verdad, gracias a ver si tú lo convences- añadió.
 – La verdad, es que él y yo no nos llevamos tan bien, pero intentare- le dije sonriendo.
 Me entrego el justificante, se dio media vuelta y se fue, mientras se alejaba me grito suerte.
Ahora lo que tenía que hacer era buscar a Mark y hacer que firme. Fui al patio y ahí estaba el.
 –Hola, podrías firmar este justificante por favor- le dije.
 Apretó fuertemente su mano y me dijo:
 – ¡No!, ¡no pienso firmar ese papel, ya se lo dije al estirado del delegado y ahora te lo digo a ti-  me grito como nunca.
 – ¡Lárgate de aquí y decidle al delegado, que venga el y que deje de mandar a una nenita!- .
 Me pare firmemente y le conteste:
 – ¡No soy ninguna nenita!, acá el único que se comporta como un nenito, eres tú, tienes que hacerte responsable de tus actos-.
 –No sabes de lo que estás hablando, yo no hice nada malo, pero si llego a firmar ese papel, me podrían suspender- Dijo.
 -¿Enserio?- le pregunte.
 –Sí, ahora sabes por qué no lo voy a firmar, ahora desaparece y déjame tranquilo- añadió con una mirada tan fría.
Busque a Nathaniel para informarle lo sucedido, me estaba esperando en el pasillo, al parecer había escuchado toda la conversación.
 -No lo lograste ¿verdad?- me pregunto con la mano en la cabeza.
–No- le respondí. -Me dijo que te digiera que no piensa firmar y que lo dejes en paz-. Como no quería meterme en problemas, le devolví el justificante – Son sus problemas, yo no voy me a involucrar-Añadí.
 Me miró fijamente y me dijo:
 –Gracias por la ayuda- y se fue en dirección al patio.
 No sé, si se habrá enojado, me quede sentada esperando a Nathaniel, para preguntarle cómo le había ido, en ese momento escucho voces de dos personas peleando, ¡Eran Nathaniel y Mark!, se estaban por golpear, corrí lo más rápido que pude para detenerlo, por suerte llegue justo a tiempo.
 -¡¿Qué es lo que pasa!?- les grite a los dos.
 -¿Qué haces aquí? – me pregunto Nathaniel. –Te estaba esperando, quería saber cómo te había ido, pero ya me di cuenta que no lograste nada, solo provocaron una pelea-. Diciendo eso, mire a Mark.
 –No te metas en donde no te llamaron- Dijo Mark.
-Sí, tienes razón, los voy a dejar, para que se maten- le conteste cruzando mis brazos.
Cuándo estaba por irme, alguien me agarro.
 –L-lin, disculpa, por lo que acabas de ver- me dijo Nathaniel, mirando hacia un lado.
 –Está bien, pero no vuelvas a pelear, así nunca se conseguí nada-.
Dije agarrando su mano. Mark no se quedó callado.
-Vamos a terminar esto y dame ese tonto papel- , apoyo el justificante en la pared y lo firmo - ¿Contentos?- pregunto – A hora, ya me pueden dejar de molestar- golpeo un casillero y se marchó.
 Nathaniel y yo, lo seguimos con la mirada, hasta que salió de los pasillos, lo mire y le pregunte:
 - ¿por qué tú y Mark no se llevan bien?-
Tratando de esquivar mi mirada me contesto:
 –Tuvimos un mal entendido hace mucho tiempo-. –Desde entonces no nos llevamos bien-
  -¿Qué clase de mal entendido?- le volví a preguntar.
  Rio y me respondió:
 –Eres muy curiosa- dijo. –Otro día, lo sabrás, a hora tengo que ir a entregar el justificante a la directora-.
 –Está bien-le sonreí.
 –Nos vemos más tarde- añadió Nathaniel, yendo al despacho de la directora.
 Ahora, quería saber de ese mal entendido que  había entre Nathaniel y Mark, pero no sabía a quién preguntarle, estaba segura de que si le preguntaba a Mark, me sacaría volando de un grito,
-¡Natalie!- dije. -Ella tiene que saber algo-
 Sonriendo, me fui a buscarla. La busque en el gimnasio, pero no estaba, caminando por el patio, vi una reja, que conducía a un jardín. Cuando llegue encontré a Natalie hablando con una chica.
– ¡Hola!- dije.
 – ¡Hola Lin!- me contesto – Ella es Celeste- añadió
 – Hola- me dijo Celeste
 -Un gusto en conocerte- le dije sonriendo. –Natalie, ¿te podría preguntar algo sobre Nathaniel y Mark?-  le pregunte.
 Me miro con un gesto de preocupación.
 –Si es por lo que paso entre ellos, lo siento pero no puedo, prometí no decir nada-Dijo.
 –Está bien, no pasa nada- le dije – Nos vemos después- me despedí de las dos.
 En el patio, estaba Mark, pero no fui a hablar con él, solo lo mire, de repente cruzo su mirada con la mía, no sé por qué, pero sentí un escalofrió por mi cuerpo y me apresure para llegar al pasillo. Estando adentro me senté en unos de los bancos que estaban ahí, estaba tan cansada que me acosté un rato, cerré mis ojos para pensar en que pudo haber pasado para que Nathaniel y Mark estén enojados entre ellos. Mientras pensaba, una sombra paso por mi lado y se detuvo tapándome la luz. Mire a un costado para ver quién era.
 -Hola, me llamo Maikel-Dijo.
–Hola, soy Lin- Dije.
 – Soy el encargado del club de baloncesto- añadió – Estoy buscando un collar, ¿no habrás visto uno? - pregunto
 –No, pero si lo llego a encontrar le aviso- dije
 –Eres muy amable, gracias- se fue.
 Ahora ya tenía algo que hacer. Busque por los pasillos, en el patio, en el gimnasio y en el jardín, pero no lo encontré. Entre en el aula, que era el único lugar en donde no había buscado, cuando escuche una conversación de Brigitte con sus amigas, me escondí para que no me vieran.
 –Vieron el chico del club de baloncesto, es más lindo que el de música- dijo Brigitte – Tome su collar de los vestidores, para tener un recuerdo de él-
Así que había sido ella quien había agarrado el collar.
 – Di en donde lo escondites- susurre en voz baja.
Seguí escuchando su conversación hasta que por fin dijo, donde lo tenía guardado.
 –Está en mi casillero, después de clases, lo voy a guardar en mi bolso-.
 – ¡Lo tengo!- dije emocionada.
 Corrí hasta llegar al casillero de Brigitte, por suerte no estaba cerrado, cuando lo abrí, encontré el collar, lo tome y lo guarde en mi bolsillo.
 –Ahora tengo que devolvérselo a Maikel. Seguro que está en el gimnasio- Dije mientras me dirigía así allá.
 Me encontré con Mark, parecía como si fuera a hablarme, pero no me detuve, seguí caminando, no quería hablar con él.
Al llegar Maikel estaba ahí
–Encontré, tu collar- le dije.
– ¡Enserio! ¡Gracias!- me dijo – ¿En dónde lo encontraste? -me pregunto
 – Lo encontré tirado por los casilleros- . No le iba a decir que lo tenía Brigitte, era para darle otra preocupación a Nathaniel, saber que su hermana toma las cosas de otras personas.
 – Mil gracias- me sonrío– Además de linda, eres amable-me dijo.
Me puse tan colorada.
 – G-gracias – le dije mirando al suelo para que no viera lo roja que estaba – Bueno ya me voy, un gusto de conocerte- me despedí de él.
–Chau, nos veremos en otra ocasión- me dijo con una gran sonrisa.
Saliendo del gimnasio, me encontré frente a frente con Mark.
 –Permiso, quiero pasar- le dije con la misma mirada de seriedad que pone él.
 Me sonrió y dijo:
 – ¿Ahora te vas a querer comportar como una chica madura? No te queda bien ese papel-
. A veces es tan molesto
- ¿Me vas a dejar pasar o te quedaras ahí  interrumpiéndome el paso?- le pregunte.
 –Después de ti - me dijo con una sonrisa. Cuando di el primer paso, me tomo del brazo, me tiro hacia él y me susurro al oído:
 –No soy tan mala persona- después de eso, se fue.
 Me quede petrificada, jamás nadie me había susurrado algo al oído, me quede reflexionando sobre lo que dijo, recuerdo que Natalie me había dicho lo mismo, que no es malo, solo hay que saber tratarlo y sacar lo mejor de él.
Fui al aula a buscar mis cosas, para esperar a mi tía, aunque todavía faltaba más de una hora. Mientras esperaba que sonara el timbre fui al jardín, para respirar un poco de aire. Al entrar me encontré con Celeste que estaba dibujando aun pájaro posado en un árbol.
 -¡Hola Celeste! ¿Te gusta dibujar?- le pregunte.
 –Hola Lin- me dijo con una voz tan baja que casi no la pude escuchar. –Si me gusta dibujar, mayormente dibujo en el jardín es un lugar muy tranquilo- añadió.
 –Si la verdad que es un lugar muy pacifico- le dije - ¿Eres un poco tímida? ¿Verdad? le pregunte.
Se arregló el pelo y me contesto.
 –Un poco, pero mayormente me pasa con personas que no conozco-.
 – ¿Entonces te intimido?- le volví a preguntar.
 Me miro y con una tímida sonrisa me dijo:
 –No, a simple vista pareces buena persona-.
 Le sonreí y le dije –Jeje ¡gracias!-. –Bueno ya me tengo que ir, nos vemos mañana Celeste- Me despedí.
 – Chau Lin- respondió, moviendo su mano de lado a lado.
Busque a Nathaniel, para despedirme de él, pero en el camino me encontré con Brigitte.
- ¡A ti te estaba buscando!- me grito
 – ¿A hora que hice?- le pregunte.
 –No te hagas la tonta, me contaron que te vieron muy feliz con el chico encargado del club de baloncesto- me dijo
 –Solo le fui a devolver su collar, el cual tú se lo sacaste-.
No debí decirle que abrí su casillero.
-¡Estuviste robando en mi casillero!- me volvió a gritar.
 – No fue un robo, tome lo que no era tuyo y se lo devolví a su dueño- le conteste.
-No me extraña que lo hiciste para quedar bien con él, como mi hermano nunca se va a fijar en ti, buscas a alguien más, pero eliges a chicos que no son dignos de ti, sueñas muy alto- me dijo con una risa burlona – Nos vemos mañana, por cierto necesito dinero para comprarme algo-.Añadió
 - ¡Ni sueñes que te voy a dar, pedidle a tus padres o trabaja!- le conteste enojada.
 – No te lo estaba pidiendo- dijo, mientras agarraba mi bolso y sacaba veinte pesos. –Gracias, eres muy amable en darme tu dinero- mientras tiraba mi bolso al suelo.
 Mientras recogía mis cosas, me decía a mí misma:
 – No existe nadie más perverso que ella-.
 Terminando de arreglar todo, me levante y fui a ver a Nathaniel, que era lo que iba hacer, cuando fui interrumpida por la bruja y sus secuaces. Entre en la sala y vi a Nathaniel arreglando unos informes, espere a que terminara, no quería que pasara lo mismo que en la mañana. Cuando ya había terminado, giro y me vio
 –Lin, ¿qué haces aquí?- me pregunto.
 -Me venía a despedir- le dije – Hubiera venido más temprano pero tu hermana lo volvió hacer-
 -¿te ha empujado otra vez? Me pregunto.
–No esta vez me quito dinero- le conteste.
 - ¿!  Mi hermana te robo!? – pregunto enojado.
 ¡Sí!- le dije. –Tienes que decirles a tus padres lo que hace- .
 –Mis padres no harán nada. Brigitte es su consentida- Dijo -¿Cuánto te ha quitado mi hermana? Yo te lo devuelvo-.Añadió
 –El dinero no me importa- le respondí.
 – Aquí tienes veinte y cinco pesos y no quiero un no como respuesta- me dijo serio.
 – Esta bien, los voy a tomar, pero por favor hace algo con tu hermana- .Dije.
 –No te preocupes yo hablare con ella- me respondió.
-Bueno ya me voy, nos vemos mañana Nathaniel- le dije, mientras abría y cerraba la mano.
 –Hasta mañana Lin- me contesto.
Saliendo del Instituto, vi que mi tía aun no llegaba, la espere sentada en la vereda, mientras me despedía de los que pasaban por ahí. Ya estaba por oscurecer, cuando alguien puso su mano en mi hombro.
 – ¿Te piensas en quedar a vivir acá?- pregunto.
 Levante la mirada y era ni más ni menos que Mark.
–Me parece que mi tía no va a venir- le respondí mirando el piso.
 –Vamos te acompaño hasta tu casa- me dijo con una sonrisa.
 Me levante y fuimos caminando, en el camino estuvimos hablando sobre de cómo era mi antiguo instituto.
 -¿Mark, participas en algún club?- le pregunte.
 –No me interesan ningunos de los tontos clubes que tiene el instituto, prefiero quedarme en el patio solo y tranquilo- me respondió.
Llegamos a la puerta de mi casa, al parecer mi tía no había llegado.
–Bueno, esta es mi casa- dije –Gracias por acompañarme –.
 –No hay de que, nos vemos mañana- se fue.

Entre a la casa y subí a mi habitación, deje mis cosas. Baje a la cocina para cenar algo, al parecer mi ti si había venido, dejándome una nota en la mesa diciendo que había pizza en la microondas. Calenté la pizza y la comí viendo una película, terminando de comer, me fui a lavar los dientes y acostarme a dormir, pero no puede cerrar los ojos pensado en el mal entendido que hay entre Nathaniel y Mark. Dando vueltas y vueltas, por fin pude conciliar el sueño.

jueves, 21 de julio de 2016

Capitulo 1

Capitulo 1        


Un nuevo comienzo   


Hoy parecía que iba a hacer uno de esos tantos días aburridos, pero como dice ese dicho “nada es lo que aparenta ser”. No sabía que en ese mismo día mi vida iba cambiar, literalmente.
Mi nombre es Lin, tengo 17 años y vivo con mi tía. Mis padres están de viajes de negocios, o eso es lo que me dijeron. Soy hija única, no tuve ni una mascota para hacerme compañía ni siquiera un pez, que es más fácil de cuidar. Está mañana me desperté muy nerviosa, iba a empezar las clases en otro instituto, no conocía a nadie en esta ciudad. Mi tía había sido transferida a la capital, y  tuve que dejar mi antiguo instituto y amigos para comenzar una nueva vida. Dejando a un lado eso, no sabía que usar para ir a clases, me mire en el espejo  empecé a hacerme peinados, la cola de caballo, dos trenzas pero ninguno me gusto, así que me deje el pelo suelto, lo prefiero así, antes que tener la cabeza estirada por un moño. El peinado ya estaba, ahora solo faltaba la ropa. Mirando en el ropero, saque lo que más me gustaba, un pantalón jean y una blusa con bolados color violeta. Estando lista, baje a desayunar.
Mi tía, es una maestra en la cocina. En la mesa estaba servido el café con leche y unos pastelillos rellenos, que era lo que más me gustaba, también para  otra elección tenia jugo de naranja y unas tostadas con mermelada y queso. Nos sentamos a desayunar, y como todas las mañana teníamos una pequeña charla.
-¿Estas nerviosa por tu primer día clases?- dijo mi Tía
   - No mucho – le conteste, pero en verdad estaba tan nerviosa que mi piernas parecían gelatinas.
Terminamos de desayunar, mi tía dio un salto de la mesa y dijo - ¡SE HACE TARDE!- Dirigiéndose a la puerta para sacar el auto. Agarre mi mochila y algunos libros que estaban en el sillón y me dirigí al auto. En el trayecto, no dije ni una sola palabra, de repente nos detuvimos, lentamente gire mi cabeza hacia la derecha y vi un edificio encercado.
-      Llegamos- dijo mi  tía, con una sonrisa
Esperamos que el timbre de entrada sonara. Cuando lo escuche mire al piso y suspire, sentí una pequeña palmada en mi espalda, mire a mi tía  - toda va a salir bien – dijo , esas palabras me calmaron y con una delicada sonrisa me despedí. Baje del auto, y di el primer paso a dirección al instituto, ahora solo faltaba llegar a la puerta y atravesarla. Al llegar, quede tildada no sabía cómo me iban a recibir y si mis nuevos compañeros eran amables, otra vez mis piernas empezaban a temblar. Tome valor, estaba decidida a pasar, cuando alguien más abrió la puerta, cuando me di cuenta de lo que paso ya estaba en el piso, abrí los ojos y vi una mano tendida para ayudarme a levantar, agarrando mis cosas muy enojada le iba a contestar, cuando de repente lo vi, estaba tan avergonzado que estaba más rojo que un tomate. Me dio ternura al verlo así. Era un chico alto, delgado, de ojos color miel y pelo rubio, su piel era blanca, aunque ahora parecía un semáforo, por ese tono de rojo.
- ¿E-estas bien? – me pregunto, con una voz tímida.
-Sí, estoy bien, aunque me duele un poco el pie – le conteste.
 Miro al suelo y volvió a levantar su cabeza.
-D-discúlpame no sabía que estabas allí- dijo
 .-No pasa nada – le dije con una sonrisa. – me llamo Lin, soy la nueva estudiante.
Volvió a sonreír, ¿le habrá parecido gracioso mi nombre?, de la vergüenza por no saber lo que dije, me sonroje.
-Hola me llamo Nathaniel, soy el delegado principal- dijo-. – La directora me encargo que te diera la bienvenida-.
 Mientras lo veía, pensaba en la bienvenida que me había dado, tirándome sin querer al suelo.
 Pasamos adentro y me mostro el lugar. Al llegar a una sala, pasamos.
-Estas es el aula de delegados, cuando necesites algo solo pedídmelo, yo voy a estar aquí- dijo.
 -Está bien – le conteste.
 Salimos del aula.
– Esto es todo, aquí tienes tus horarios de clases y bienvenida al Instituto Amoris- dijo entregándome un papel, cuando estaba a punto de agradecerle el recorrido ,ya se había ido.
Camine por el pasillo hasta llegar a una puerta que se dirigía al patio. El patio era un lugar muy tranquilo a diferencia de mi antiguo instituto. A lo lejos vi a alguien, sin pensarlo ya estaba caminando hacia él. Con una alegría le dije hola, pero no me escucho, me pare enfrente de él y con las manos moviéndola de lado a lado le dije otra vez:
-¿hola?-me vio y me respondió.
-Hola- seriamente.
-Me llamo Lin, soy la nueva estudiante- tendiendo mi mano para que me saludara.
  Me quedo mirando  y lo único que dijo fue:
 –que tal-
 Me dio calambre en mi brazo esperando a que me saludara, me pare firmemente y le dije:
 – Es de mala educación dejar a alguien que te va a saludar esperando-.
 Creo que lo hice enojar, levanto su mano y con un tono muy fuerte me dijo
 -¡Tú has venido a aquí, yo no te he pedido que vengas y que me saludaras. Ahora que ya lo sabes déjame tranquilo y lárgate! –
 . Me quede sorprendida, dándome media vuelta, me fui por la dirección que viene, no sé por qué lo hice, pero inconscientemente volví otra vez en donde estaba y le dije:
 – ¡No puedes tratar a alguien así solo porque quiso saludarte, no te conozco, pero por la forma que recién me trataste me di cuenta que eres un chico muy mal educado y gruñon!-.
 Sin darle tiempo a que me contestara me fui, me sentí más tranquila, nunca me había quedado callada  y no iba hacer la primera vez.
Volví  entrar al pasillo, me sentía tan enojada que no podía pensar en qué dirección caminaba. A lo lejos escuche una voz, me detuve y mire a ver quién era. Era una chica, que parecía alegre en conocerme.
 – ¡Hola!- me dijo con una tono de felicidad.
 -Hola- le respondí.
 –Eres la chica nueva ¿verdad? - pregunto
–Sí, me llamo Lin- le conteste.
 -¡Hola, soy Natalie!, un gusto de conocerte, ¿te puedo hacer una pregunta?- , me dijo con una cara de preocupada.
 -Si, ¿Qué pasa? – le conteste.
 -¿Estas bien? ¿Pareces un poco molesta?- me dijo.
 Era el primer día y alguien ya se podía dar cuenta de cuando estaba mal.
 – Un chico muy mal educado me hizo enojar – le conteste.
 -¿Un chico mal educado?- me respondió con un gasto de asombro.
 –Sí, el chico que está en el patio, el que esta vestido como si fuera un músico de rock y que tiene el pelo de un extraño color rojo- . Le respondí.
 Me miro y sonrió como si estuviera un poco aliviada, ¿de qué se estará riendo?, no es nada gracioso que te traten mal.
 –Él es Mark. No es muy amable con algunas personas, pero es muy bueno, solo hay que saber tratarlo- me dijo con la misma sonrisa con la cual me saludo.
 – ¿Tu lo conoces muy bien?- le pregunte.
 –Sí, él es mi compañero de clases y también mi amigo desde que éramos chicos, y también ahora será tu compañero- me respondió.
 Se escuchó el timbre, era hora de entrar a las aulas, le pregunte a Natalie donde tenía que ir, fuimos al aula A, que era el primer salón que se veía. Entre, no había muchos compañeros. Mientras la directora daba un discurso, todos los que estaban ahí me comían con la mirada, cerraba los ojos y pensaba en no tener nervios, sino, mis piernas iban a temblar.
 -Alumnos, hoy tendremos a una nueva estudiante. Srta. Lin ellos serán sus nuevos compañeros- dijo la Directora.
 –H-hola- dije con la mirada en el suelo.
–No este nerviosa, allá hay un asiento, el que está a lado del Señor Nathaniel- me dijo sonriéndome.
 Dirigiéndome a mi lugar, escuche voces de chicas que murmuraban, al llegar me senté. La directora se retiró y empezamos la clase de literatura.
Terminada la clase, todos nos retiramos del aula, cuando estaba a punto de salir, alguien me tomo del brazo.
 – ¿Así que eres la nueva?- me dijo con una pequeña mirada asesina.
 –Sí, me llamo Lin- le conteste.
-Si ya se tu nombre, por si no lo recuerdas la Directora te presento. Me llamo Brigitte, ellas son Lucí y Carla-.
 Eran las chicas que estaban murmurando.
 -Hola- les dije a las tres con una sonrisa. 
–No te hagas la buena, sé que quieres quitarme a mi hermano- me dijo Brigitte.
    -¿Tu hermano?- poniéndome a pensar de quien estaba hablando.
–Sí, mi hermano Nathaniel, igual de que me preocupo, mi hermano nunca se fijaría en alguien como tú, eres tan común- me dijo con una sonrisa burlona y se marchó.
 No puedo creer que esa chica sea la hermana de Nathaniel, son tan diferentes, él es bueno y gentil, y ella es la clásica bruja de los cuentos infantiles. Caminando hacías los casilleros, escuche un grito muy familiar, me estaba llamando. Gire a ver quién era,
-¿¡Pero que!?- grite.
 Era Jhon, mi antiguo compañero de clases.
- ¡Hola Lin!-me dijo abrazándome.
- ¡Hola John! , ¿Qué haces aquí?-  le pregunte.
 Me miro fijamente a los ojos, me tomo de la mano y me dijo:
 – Me vengo a despedir de ti-.
 -¿Despedirte? Pero si ya nos habíamos despedido, cuando me retire del instituto- respondí
. –Si lo sé- me dijo con tristeza.-Pero esta despedida es definitiva, mi papá me va a llevar a una escuela militar, dice que me falta carácter y no me quería ir, sin verte otra vez, y poder entregarte esto-.
Escondido tenía un oso con un corazón en la mano, me lo entrego
 – Espero que no te olvides de mí, eres mi gran amiga y yo...-
Cuando estaba a punto de decirme, apareció su papá, le grito que ya era tiempo de irse. Con lágrimas en los ojos se fue, sin terminar lo que me quería decir. Él era mi mejor amigo en el anterior instituto, hacíamos todo junto, en la hora de recreo, comíamos galletas aunque no soy muy fanática de los dulces.
Después de recordar esos momentos, sentí una nostalgia, la verdad que si voy a extrañarlo. Cuando cerré mi casillero apareció el terror de todos los cuentos, la bruja, y con su dúo de amigas.
 –Así que ese es tu novio – dijo.
 -No, no es mi novio, es un amigo que se vino a despedir-  le conteste con una mirada tan seria, a ver si dejaba de pensar cosas que no eran.
 –La verdad que no parecía tan tu amigo cuando te tomo la mano, pero me alegro que elijas novios así, que se parecen mas a ti de simples, ahora apártate de mi camino que quiero pasar- .
 –No, no puedes mandarme y me voy a quedar aquí- fue una mala idea responderle
 – ¿Así que no te vas a mover?, ya lo veremos- me empujo y paso como si nada, Lucia y Carla se rieron y la felicitaron.
 No lo podía creer, primer día y ya dos personas me habían hecho enojar. Me senté un rato en el suelo, a pensar que podía hacer, si le contaba a Nathaniel de lo que me hiso su hermana o quedarme callada para que no tenga problemas, ¿pero que estaba pensado?, ella se comporta así y tiene que hacerse responsable de su acciones. Fui directo a la sala de delegados y allí estaba el.
 –Hola Nathaniel- le sonreí -¿Podemos hablar?- le pregunte.
 –Hola Lin, ¿Si que pasa?- pregunto
. Estuvimos hablando de lo que paso con Brigitte y reacciono un poco mal.
-¿! Como es posible que mi hermana te haya dicho eso ¡?- me contesto, mientras se agarraba con una mano la cabeza.
 –Sí, es la verdad tu hermana me dijo que no me acercara a ti y hace un rato cuando estaba en los casilleros, me empujo­- .
 – ¿¡Te empujo ¡?- preguntó sorprendido y enojado
 . –Si, por favor habla con tu hermana, para aclarar esto-  dije.
–Si voy a hablar con ella, ¿pero tu estas bien? – preguntó
-Sí, estoy bien gracias por preguntar- le dije con una sonrisa – Te dejo hacer tus cosas, nos vemos más tarde Nathaniel- dije saliendo del salón
. –Hasta luego Lin-  me respondió.
 Al cerrar la puerta, me tropecé con alguien, era Mark, me miro y me agarro del brazo para que no me fuera.
-Podemos hablar-me dijo.
 –Sí, si prometes ser un poco más amable-.
 Miro al piso y con una sonrisa me dijo:
–Está bien, como quieras, pero si tú prometes no ser tan infantil-
 . – ¿Infantil?, ¡yo no soy infantil!-le grite, puso su mirada en mis ojos. -Tal vez un poco- dije, tocando mi cabello.
 Volvió a sonreír pero esta vez con una sonrisa media traviesa.
 -Bueno ¿de que quieres hablar? – Le pregunte.
 – Quería pedirte disculpas por haberte gritado- me dijo, mirando para los costados, tratando de evitar mi mirada.
 Me reí y le respondí:
 –Está bien te disculpo- no le dije que se mira a los ojos cuando se pide disculpa, no quería pelear otras vez con él.
Dicho esto se fue, me quedo pensado de por qué vino a pedirme disculpa si tiene un carácter pesado. Natalie apareció y me pregunto si Mark había venido hablar conmigo. La mire y con una risa le dije:
 – ¿Fuiste tú quien le dijo a Mark que viniera a pedirme disculpas?-
. –No, yo solo le dije que estabas enojada porque te había tratado mal. Me alegra saber que te pidió disculpas, eso te demuestra que a veces puede ser bueno-  dijo juntado sus manos.
 –Tienes razón-añadió.
El timbre volvió a sonar, era la hora de la clase de matemática. El tiempo paso rápido, de tantos números me había empezado a doler la cabeza. Sonó el timbre de salida, pero antes de irme, me dirigí a la biblioteca a buscar un libro de matemáticas, caminando hacia allá, me fui despidiendo de los compañeros que me encontraba. Al llegar, me puse a buscar el libro, mientras lo buscaba me encontré con Nathaniel.
 – ¡Hola de nuevo! , ¿Qué haces aquí?- le pregunte.
 –Hola Lin, estoy buscando una novela para distraerme en casa, ¿Qué estás buscando? Tal vez te pueda ayudar- dijo.
 Le sonreí y le dije:
 -Estoy buscando un libro de matemáticas- .
–Espera aquí, yo te traigo uno- dijo mientras buscaba en las repisas.
 Mientras lo esperaba, pensé en que rápido había pasado el día.
– ¡Aquí esta! Dijo Nathaniel.
–Gracias- le respondí. –Bueno ya me tengo que ir, mi tía me debe estar esperando, gracias de nuevo, nos vemos mañana-. Dije.
Nathaniel sonrió.
Afuera en el instituto, estaba mi tía esperándome. Subí lo más rápido que puede.
 -¿Cómo te fue en tu primer día?- me pregunto
 –Tranquilo, conocí a varias personas, hasta hice una amiga y una enemiga- mirando por la ventana.- Pero después te voy a contar, ahora podemos ir a casa, estoy un poco cansada-.respondió
 –Sí, vamos- dijo poniendo el auto en marcha. Al llegar, fui directamente a mi habitación, deje mi mochila y los libros en una esquina, y me acosté a pensar en todo lo que había pasado, desde el momento en que conocí a Nathaniel  hasta la discusión con Brigitte.

Después de cenar, me fui a dormir, esperando ansiosa el siguiente día.