Capítulo
2
Descubriendo el
Instituto
Era ya de mañana, me
quede una rato en mi cama pensado en que cosas me puede pasar hoy, mire el
reloj, se estaba haciendo tarde ya eran las seis y media de la mañana, faltaba
una hora para que comenzaran las clases. Salte de mi cama y fui directo al
baño, me lave la cara y me dirigí al ropero a buscar mi ropa. Estando peinada y
cambiada, baje al comedor para desayunar. Pero al llegar me encontré una
sorpresa, en la mesa no había nada para comer, solo una nota de mi tía,
diciéndome que salió temprano al trabajo.
-Genial, ahora voy a
llegar más tarde al instituto- me dije a mi misma.
Sin perder tiempo empecé
a buscar algo para comer y lo único que encontré fueron galletas glaseadas,
-Bueno, algo es algo- comí cinco galletas
con un vaso de leche, mire de re ojo el reloj, ¡ya eran las siete!, tan rápido
como pude, ingerí esas galletas, agarre mis cosas y me fui corriendo al
instituto.
Al llegar, todos ya
habían entrado, llegue solo cinco minutos tarde, estaba tan cansada, no había
corrido así desde que el perro, que tenía mi antigua vecina me quería morder.
Entre sin hacer ningún ruido, por suerte aun la clase no había comenzado. Me
acerque a Natalie.
– ¡Hola Lin! , ¿Ya
decidiste en que club te vas a anotar?- me pregunto.
- ¿Club? - .pregunte
anonadada
–Sí, el instituto tiene dos clubes, uno de
música y otro de baloncesto, el año pasado había uno de jardinería, pero casi
nadie se había anotado, así que lo cambiaron por el de música. Y ahora qué
sabes, ¿en cuál te vas anotar?-. Dijo con una sonrisa.
Obviamente me gustaba
la idea de hacer deportes, pero me llamo más la atención el club de música.
– Me voy a inscribir en el club música, será
divertido- le conteste.
Con una cara un poco triste me dijo:
– Pensé que te ibas a inscribir al de
baloncesto, yo estoy allí, podríamos haber estado juntas-. Le dije que yo no soy muy buena para los
deportes. Me miro y con una sonrisa me dijo – Está bien no pasa nada, espero
que te diviertas en el club- . Dijo
–Igualmente- le conteste.
Se escuchó un mensaje
de La Directora por la alta voz.
–Los alumnos que se hayan inscrito en el club
de baloncesto, por favor dirigirse al gimnasio y los que se inscribieron en el
club de música permanecer en el aula. Gracias-.
Se retiraron casi la mitad de la clase.
Mientras esperaba que viniera el chico encargado del club de música, apareció
Brigitte, muy enojada.
-¡Como te atreves a ir quejarte con mi
hermano!- . Dijo gritando
–Era lo que tenía que hacer, te tienen que
poner un alto y tienes que dejar de compórtate como un princesa- le respondí.
Me miro, con una sonrisa.
– ¿Así que crees que
soy una princesa?- Dijo riéndose – Por lo menos te das cuentas de que somos muy
diferente, yo estoy aun nivel más alto, mientras que tú, estas por el suelo-.
Cuando estaba a punto de contestarle, el
encargado del club de música ya estaba entrando al aula, así que me contuve y
me senté.
–Hola alumnos, mi nombres es Jeremy y seré el
encargado de este club- dijo.
No parecía un hombre mayor, si no alguien como
de mi edad. Era alto, su pelo era castaño claro y tenía ojos verdes. Como era
de esperarse, Brigitte, ya lo estaba comiendo con los ojos. Nos presentamos
todos, en el aula estábamos, Lucí, Carla, Brigitte, dos alumnos más y yo. Terminada
la hora, todos salieron del aula, yo me quede sentada, mirando la ventana que
daba hacia el patio, de repente una mano se apoya en mi mesa, miro hacia arriba
y era el profesor.
– ¿Se le ofrece algo?-le pregunte.
–Si Srta., me haría
el favor de ir a pedir unas hojas, y tizas-. Contesto con una sonrisa
–Sí, ahora mismo se
las traigo-. Le respondí, poniéndome de pie.
Salí del aula, y
pensé ¿en donde iba a pedir hojas y tiza?, recordé que Nathaniel, me podía
ayudar. Fui hacia la sala de delegados.- ¡Hola Nathaniel!- , del susto
Nathaniel tiro todas la hojas que tenía en su mano.
–Yo te ayudo- Dije,
responsable por lo que había sucedido.
Cuando terminamos de levantar todo, Nathaniel
suspiro
– ¿Se te ofrece algo Lin?- Dijo.
–La verdad sí, pero primero discúlpame por
haberte asustado, no fue mi intención- le dije un poco avergonzada.
–No pasa nada- me dijo con una sonrisa -¿Qué
es lo que buscas?- me pregunto.
–Hojas y tizas- le respondí.
Se dirigió a un cajón
y saco las cosas, regreso en donde estaba y me las entrego.
– ¡Gracias!, mm ¿Nathaniel te puedo preguntar
algo?- Dije pensativa
–Si-, me contesto.
-¿participas en algún
club?-. Pregunte
–No, estoy demasiado ocupado para estar en
algún club- Dijo.
–Ahh bueno, gracias otra vez-.Dije
Me retire de la sala y regrese al aula, le entregue
las cosas al profesor, y volví a mi asiento. Pasaron los segundos, los minutos
y las horas. Al terminar la clase, me despedí del profesor y me retire del
aula. Fui al patio, para estar un poco tranquila. Para mi sorpresa estaba Mark,
lo fui a saludar.
–Hola, ¿cómo estás?-
le pregunte.
–Hola, no estoy de humor, quiero estar solo-
me dijo seriamente.
Volvimos a la normalidad, era tan distante y
serio como es él. Entre al pasillo y me encontré a Nathaniel, creo que también él
estaba enojado, me acerque y le pregunte:
-¿Pasa algo?- . Me
miro
– Si, ese chico es tan inmaduro- me respondió
con un tono medio elevado.
Cuando me dijo inmaduro, pude darme cuenta a
quien se refería.
– ¿Que paso con Mark?- le pregunte.
–Tiene que firmar un justificante por sus
ausencias a clases, y no lo quiere hacer- Dijo.
–Pero ¿eso no lo tiene que firmas sus
padres?-.Pregunte
–Mark esta emancipado, ya no depende de sus
padres- me contesto.
–Si quieres te puedo ayudar- Dije
Me miro sorprendido
– De verdad, gracias
a ver si tú lo convences- añadió.
– La verdad, es que él y yo no nos llevamos
tan bien, pero intentare- le dije sonriendo.
Me entrego el justificante, se dio media
vuelta y se fue, mientras se alejaba me grito suerte.
Ahora lo que tenía
que hacer era buscar a Mark y hacer que firme. Fui al patio y ahí estaba el.
–Hola, podrías firmar este justificante por
favor- le dije.
Apretó fuertemente su mano y me dijo:
– ¡No!, ¡no pienso firmar ese papel, ya se lo
dije al estirado del delegado y ahora te lo digo a ti- me grito como nunca.
– ¡Lárgate de aquí y decidle al delegado, que
venga el y que deje de mandar a una nenita!- .
Me pare firmemente y le conteste:
– ¡No soy ninguna nenita!, acá el único que se
comporta como un nenito, eres tú, tienes que hacerte responsable de tus actos-.
–No sabes de lo que estás hablando, yo no hice
nada malo, pero si llego a firmar ese papel, me podrían suspender- Dijo.
-¿Enserio?- le pregunte.
–Sí, ahora sabes por qué no lo voy a firmar,
ahora desaparece y déjame tranquilo- añadió con una mirada tan fría.
Busque a Nathaniel
para informarle lo sucedido, me estaba esperando en el pasillo, al parecer
había escuchado toda la conversación.
-No lo lograste ¿verdad?- me pregunto con la
mano en la cabeza.
–No- le respondí. -Me
dijo que te digiera que no piensa firmar y que lo dejes en paz-. Como no quería
meterme en problemas, le devolví el justificante – Son sus problemas, yo no voy
me a involucrar-Añadí.
Me miró fijamente y me dijo:
–Gracias por la ayuda- y se fue en dirección
al patio.
No sé, si se habrá enojado, me quede sentada
esperando a Nathaniel, para preguntarle cómo le había ido, en ese momento
escucho voces de dos personas peleando, ¡Eran Nathaniel y Mark!, se estaban por
golpear, corrí lo más rápido que pude para detenerlo, por suerte llegue justo a
tiempo.
-¡¿Qué es lo que pasa!?- les grite a los dos.
-¿Qué haces aquí? – me pregunto Nathaniel. –Te
estaba esperando, quería saber cómo te había ido, pero ya me di cuenta que no lograste
nada, solo provocaron una pelea-. Diciendo eso, mire a Mark.
–No te metas en donde no te llamaron- Dijo
Mark.
-Sí, tienes razón,
los voy a dejar, para que se maten- le conteste cruzando mis brazos.
Cuándo estaba por irme,
alguien me agarro.
–L-lin, disculpa, por lo que acabas de ver- me
dijo Nathaniel, mirando hacia un lado.
–Está bien, pero no vuelvas a pelear, así
nunca se conseguí nada-.
Dije agarrando su
mano. Mark no se quedó callado.
-Vamos a terminar
esto y dame ese tonto papel- , apoyo el justificante en la pared y lo firmo - ¿Contentos?-
pregunto – A hora, ya me pueden dejar de molestar- golpeo un casillero y se
marchó.
Nathaniel y yo, lo seguimos con la mirada,
hasta que salió de los pasillos, lo mire y le pregunte:
- ¿por qué tú y Mark no se llevan bien?-
Tratando de esquivar
mi mirada me contesto:
–Tuvimos un mal entendido hace mucho tiempo-.
–Desde entonces no nos llevamos bien-
-¿Qué
clase de mal entendido?- le volví a preguntar.
Rio y me respondió:
–Eres muy curiosa- dijo. –Otro día, lo sabrás,
a hora tengo que ir a entregar el justificante a la directora-.
–Está bien-le sonreí.
–Nos vemos más tarde- añadió Nathaniel, yendo
al despacho de la directora.
Ahora, quería saber de ese mal entendido que había entre Nathaniel y Mark, pero no sabía a
quién preguntarle, estaba segura de que si le preguntaba a Mark, me sacaría
volando de un grito,
-¡Natalie!- dije.
-Ella tiene que saber algo-
Sonriendo, me fui a buscarla. La busque en el
gimnasio, pero no estaba, caminando por el patio, vi una reja, que conducía a
un jardín. Cuando llegue encontré a Natalie hablando con una chica.
– ¡Hola!- dije.
– ¡Hola Lin!- me contesto – Ella es Celeste- añadió
– Hola- me dijo Celeste
-Un gusto en conocerte- le dije sonriendo.
–Natalie, ¿te podría preguntar algo sobre Nathaniel y Mark?- le pregunte.
Me miro con un gesto de preocupación.
–Si es por lo que paso entre ellos, lo siento
pero no puedo, prometí no decir nada-Dijo.
–Está bien, no pasa nada- le dije – Nos vemos
después- me despedí de las dos.
En el patio, estaba Mark, pero no fui a hablar
con él, solo lo mire, de repente cruzo su mirada con la mía, no sé por qué,
pero sentí un escalofrió por mi cuerpo y me apresure para llegar al pasillo.
Estando adentro me senté en unos de los bancos que estaban ahí, estaba tan
cansada que me acosté un rato, cerré mis ojos para pensar en que pudo haber
pasado para que Nathaniel y Mark estén enojados entre ellos. Mientras pensaba,
una sombra paso por mi lado y se detuvo tapándome la luz. Mire a un costado
para ver quién era.
-Hola, me llamo Maikel-Dijo.
–Hola, soy Lin- Dije.
– Soy el encargado del club de baloncesto-
añadió – Estoy buscando un collar, ¿no habrás visto uno? - pregunto
–No, pero si lo llego a encontrar le aviso-
dije
–Eres muy amable, gracias- se fue.
Ahora ya tenía algo que hacer. Busque por los
pasillos, en el patio, en el gimnasio y en el jardín, pero no lo encontré.
Entre en el aula, que era el único lugar en donde no había buscado, cuando
escuche una conversación de Brigitte con sus amigas, me escondí para que no me
vieran.
–Vieron el chico del club de baloncesto, es más
lindo que el de música- dijo Brigitte – Tome su collar de los vestidores, para
tener un recuerdo de él-
Así que había sido
ella quien había agarrado el collar.
– Di en donde lo escondites- susurre en voz
baja.
Seguí escuchando su
conversación hasta que por fin dijo, donde lo tenía guardado.
–Está en mi casillero, después de clases, lo
voy a guardar en mi bolso-.
– ¡Lo tengo!- dije emocionada.
Corrí hasta llegar al casillero de Brigitte,
por suerte no estaba cerrado, cuando lo abrí, encontré el collar, lo tome y lo
guarde en mi bolsillo.
–Ahora tengo que devolvérselo a Maikel. Seguro
que está en el gimnasio- Dije mientras me dirigía así allá.
Me encontré con Mark, parecía como si fuera a hablarme,
pero no me detuve, seguí caminando, no quería hablar con él.
Al llegar Maikel
estaba ahí
–Encontré, tu collar-
le dije.
– ¡Enserio!
¡Gracias!- me dijo – ¿En dónde lo encontraste? -me pregunto
– Lo encontré tirado por los casilleros- . No
le iba a decir que lo tenía Brigitte, era para darle otra preocupación a Nathaniel,
saber que su hermana toma las cosas de otras personas.
– Mil gracias- me sonrío– Además de linda,
eres amable-me dijo.
Me puse tan colorada.
– G-gracias – le dije mirando al suelo para
que no viera lo roja que estaba – Bueno ya me voy, un gusto de conocerte- me
despedí de él.
–Chau, nos veremos en
otra ocasión- me dijo con una gran sonrisa.
Saliendo del
gimnasio, me encontré frente a frente con Mark.
–Permiso, quiero pasar- le dije con la misma
mirada de seriedad que pone él.
Me sonrió y dijo:
– ¿Ahora te vas a querer comportar como una
chica madura? No te queda bien ese papel-
. A veces es tan
molesto
- ¿Me vas a dejar
pasar o te quedaras ahí interrumpiéndome
el paso?- le pregunte.
–Después de ti - me dijo con una sonrisa. Cuando
di el primer paso, me tomo del brazo, me tiro hacia él y me susurro al oído:
–No soy tan mala persona- después de eso, se
fue.
Me quede petrificada, jamás nadie me había
susurrado algo al oído, me quede reflexionando sobre lo que dijo, recuerdo que
Natalie me había dicho lo mismo, que no es malo, solo hay que saber tratarlo y
sacar lo mejor de él.
Fui al aula a buscar
mis cosas, para esperar a mi tía, aunque todavía faltaba más de una hora.
Mientras esperaba que sonara el timbre fui al jardín, para respirar un poco de
aire. Al entrar me encontré con Celeste que estaba dibujando aun pájaro posado
en un árbol.
-¡Hola Celeste! ¿Te gusta dibujar?- le
pregunte.
–Hola Lin- me dijo con una voz tan baja que
casi no la pude escuchar. –Si me gusta dibujar, mayormente dibujo en el jardín
es un lugar muy tranquilo- añadió.
–Si la verdad que es un lugar muy pacifico- le
dije - ¿Eres un poco tímida? ¿Verdad? le pregunte.
Se arregló el pelo y
me contesto.
–Un poco, pero mayormente me pasa con personas
que no conozco-.
– ¿Entonces te intimido?- le volví a
preguntar.
Me miro y con una tímida sonrisa me dijo:
–No, a simple vista pareces buena persona-.
Le sonreí y le dije –Jeje ¡gracias!-. –Bueno
ya me tengo que ir, nos vemos mañana Celeste- Me despedí.
– Chau Lin- respondió, moviendo su mano de
lado a lado.
Busque a Nathaniel,
para despedirme de él, pero en el camino me encontré con Brigitte.
- ¡A ti te estaba buscando!-
me grito
– ¿A hora que hice?- le pregunte.
–No te hagas la tonta, me contaron que te
vieron muy feliz con el chico encargado del club de baloncesto- me dijo
–Solo le fui a devolver su collar, el cual tú
se lo sacaste-.
No debí decirle que
abrí su casillero.
-¡Estuviste robando
en mi casillero!- me volvió a gritar.
– No fue un robo, tome lo que no era tuyo y se
lo devolví a su dueño- le conteste.
-No me extraña que lo
hiciste para quedar bien con él, como mi hermano nunca se va a fijar en ti,
buscas a alguien más, pero eliges a chicos que no son dignos de ti, sueñas muy
alto- me dijo con una risa burlona – Nos vemos mañana, por cierto necesito
dinero para comprarme algo-.Añadió
- ¡Ni sueñes que te voy a dar, pedidle a tus
padres o trabaja!- le conteste enojada.
– No te lo estaba pidiendo- dijo, mientras
agarraba mi bolso y sacaba veinte pesos. –Gracias, eres muy amable en darme tu
dinero- mientras tiraba mi bolso al suelo.
Mientras recogía mis cosas, me decía a mí
misma:
– No existe nadie más perverso que ella-.
Terminando de arreglar todo, me levante y fui
a ver a Nathaniel, que era lo que iba hacer, cuando fui interrumpida por la
bruja y sus secuaces. Entre en la sala y vi a Nathaniel arreglando unos
informes, espere a que terminara, no quería que pasara lo mismo que en la
mañana. Cuando ya había terminado, giro y me vio
–Lin, ¿qué haces aquí?- me pregunto.
-Me venía a despedir- le dije – Hubiera venido
más temprano pero tu hermana lo volvió hacer-
-¿te ha empujado otra vez? Me pregunto.
–No esta vez me quito
dinero- le conteste.
- ¿! Mi
hermana te robo!? – pregunto enojado.
¡Sí!- le dije. –Tienes que decirles a tus
padres lo que hace- .
–Mis padres no harán nada. Brigitte es su
consentida- Dijo -¿Cuánto te ha quitado mi hermana? Yo te lo devuelvo-.Añadió
–El dinero no me importa- le respondí.
– Aquí tienes veinte y cinco pesos y no quiero
un no como respuesta- me dijo serio.
– Esta bien, los voy a tomar, pero por favor
hace algo con tu hermana- .Dije.
–No te preocupes yo hablare con ella- me respondió.
-Bueno ya me voy, nos
vemos mañana Nathaniel- le dije, mientras abría y cerraba la mano.
–Hasta mañana Lin- me contesto.
Saliendo del
Instituto, vi que mi tía aun no llegaba, la espere sentada en la vereda,
mientras me despedía de los que pasaban por ahí. Ya estaba por oscurecer,
cuando alguien puso su mano en mi hombro.
– ¿Te piensas en quedar a vivir acá?- pregunto.
Levante la mirada y era ni más ni menos que
Mark.
–Me parece que mi tía
no va a venir- le respondí mirando el piso.
–Vamos te acompaño hasta tu casa- me dijo con
una sonrisa.
Me levante y fuimos caminando, en el camino
estuvimos hablando sobre de cómo era mi antiguo instituto.
-¿Mark, participas en algún club?- le
pregunte.
–No me interesan ningunos de los tontos clubes
que tiene el instituto, prefiero quedarme en el patio solo y tranquilo- me
respondió.
Llegamos a la puerta
de mi casa, al parecer mi tía no había llegado.
–Bueno, esta es mi
casa- dije –Gracias por acompañarme –.
–No hay de que, nos vemos mañana- se fue.
Entre a la casa y
subí a mi habitación, deje mis cosas. Baje a la cocina para cenar algo, al
parecer mi ti si había venido, dejándome una nota en la mesa diciendo que había
pizza en la microondas. Calenté la pizza y la comí viendo una película,
terminando de comer, me fui a lavar los dientes y acostarme a dormir, pero no
puede cerrar los ojos pensado en el mal entendido que hay entre Nathaniel y
Mark. Dando vueltas y vueltas, por fin pude conciliar el sueño.